: : La calentura del calentamiento

En el hemisferio norte se están cayendo los patos asados, mientras que en el sur se vio caer nieve en el desierto. Cosas extremas sin duda. Como para preguntarse si será verdad eso del calentamiento global. En la televisión hay un calentamiento serio. El tono de la programación sube y sube y parece que nadie se da cuenta. En la política el calentamiento también se da. Ahora todos están calientes con Obama por sus comentarios. Zelaya anda caliente por volver al poder y Chávez le aviva el fuego. El calentamiento es cosa seria. Por ahí leí que el cambio climático afecta también al ecosistema neuronal de las personas, provocando un progresivo y alarmante agujero en la capa de ozono de su sensatez. Creo que están en lo cierto. Del calentamiento global a la calentura hay un solo paso.

La cosa es que hace calor por estos lados. Hace calor por todos lados, Excepto, por razones obvias, en el sur donde hace frio, hace mucho frio. Por acá estamos con esos calores que no dejan ni pensar. Por suerte yo no ando por la calle, y desde mi escritorio no tengo porque quejarme. El aire acondicionado funciona de lo más bien. Algo raro en este edificio. Parece que los días nefastos en que el aire funcionaba mal han pasado finalmente.

Hace ya varios años que Al Gore anda recorriendo el mundo hablando de este tema del calentamiento pero parece que nadie le ha parado bola. Nadie parece calentarse con el tema. El problema es que si la cosa sigue así, Miami quedará sumergido. Horror. A buscarse una casa bote con muchas habitaciones. A ver cómo hacemos para revertir la situación o si no me tocará emigrar a las montañas con cargas y petacas. Mis hijos no querrán irse conmigo. Tal vez mi esposa tampoco quiera acompañarme en mi aventura. Lo que si se es que si no se hace algo pronto, Miami quedará para el turismo de inmersión. Imagine a los turistas con traje de hombre rana bajando a ver los corales que crecen en lo que era Bayside. Espanto.

Me imagino cómo serían las cosas si el niño W no le hubiera quitado la elección al señor Gore. Tal vez ahora estaríamos disfrutando de autos voladores impulsados por energía solar y con cero emisiones contaminantes. Tal vez estaríamos comiendo mejor, durmiendo más tranquilos. Tal vez otro gallo cantaría. Pero esos son los misterios de la vida. Esos que nunca tendrán respuesta porque las cosas simplemente no fueron. Hay cosas que simplemente no son y otras que sí. A veces las que son no deberían ser, pero de todas maneras son. Así con las enredadas cosas de la vida.

Por ahí he leído artículos que hablan en contra del calentamiento global. Increíble. Dicen que todo no es más que una burla, un cuento y que nada fuera de lo normal está pasando. ¿Perdón? ¿Serán ciegos digo yo? Pero de qué me extraño. Esto no debe sorprenderme, ya que se han visto científicos decir que el tabaco no da cáncer y aun hay quienes defienden la invasión a Irak como algo necesario. Hay de todo en la viña del Señor. Por todo si, encontraremos un no. "Fe progresista es creer en el calentamiento global aunque no lo veamos", dice una frase célebre que leí en un periódico digital español. Yo creo. Me declaro creyente. Dudo de muchas cosas pero no de esta. Creo que los humanos nos estamos mandando un numerito acorde con lo que ha sido nuestro comportamiento autodestructivo durante los siglos. Si no nos matamos por religión, lo hacemos por petróleo, por agua, por tierras, por control. En general por puras leseras. Siempre habrá unos pocos dispuesto a que unos muchos se hagan pedazo con tal de tener el sartén por el mango y que no lo tengan los otros. Lo más triste es que esos muchos no se dan cuenta y se dejan utilizar.

Volviendo al tema, ahora la cosa es parar este calentamiento y la calentura ya que ambos en exceso no producen nada bueno. Tenemos que ponernos serios con el asunto. Exigir cambios reales. Hacer sacrificios. La calentura se pasa con una ducha fría, el calentamiento debe funcionar más o menos igual. Tal vez eso es lo que necesitamos. Un duchazo frio. Una ducha grande que nos haga entrar en razón y salir del letargo, o tal vez todo lo contrario, lo que deberíamos hacer es calentarnos un poco más con el tema para ver si algo pasa.

: : El pez en el vagón

Algo realmente para la risa y a la vez triste fue el encontrarme a primera hora con la noticia de que un par de brillantes pescadores habían paseado con su presa por el pequeño tren azul que se mueve por las alturas de Miami. La presa no era cosa poca, era un tiburón de casi dos metros. Imaginemos. Las puertas del pequeño vagón se abren y ahí estaba el escualo tirado en el piso. Algunos testigos del macabro y a la ves insólito evento dijeron que el pez aun movía sus agallas.

Nadie hizo nada al respecto. Nadie se pregunto que hacía ahí esta presa. El par de avezados pescadores habían decidido ir a vender su trofeo a algún restaurante de la zona por la módica suma de 10 dólares, y para eso nada como viajar en el trencito.

La crueldad del par de pescadores no tiene nombre. En tiempos de crisis se ven este tipo de actos inhumanos, absurdos, inconcebibles. En ocasiones, en tiempos de crisis, se ve lo peor de las personas. La estupidez llevada a su máxima expresión.

¿Qué se les habrá pasado por la cabeza al parcito de oro? Quien sabe. Posiblemente eso nunca lo sabremos.

En muchas ocasiones me ha tocado viajar en estos pequeños trenes azules. La vista es hermosa, sin duda fueron hechos pensando en los turistas. Una plataforma, un pequeño observatorio móvil. En espacio para la fotografía y un poco de aire acondicionado.

Una vez, viajando en el trencito este, me tope con una disputa de pareja. Ella lloraba. El fumaba. No se puede fumar en estos vagoncitos, sin embargo el ofuscado hombre fumaba. Ella tenía muchos aros y tatuajes. Rosas, llamas, nombres. El no se quedaba atrás en el departamento de arte, claro que los suyos eran bastante menos prolijos. Sus tatuajes habían sido hechos por un mal tatuador. El fumaba y caminaba de un lado para otro. Ella lloraba. Yo iba sentado al otro lado del pequeño vagón. Era tarde, el cielo se oscurecía al este, mientras que por el oeste aun se podía ver colores rojos, naranjos y amarillos en las nubes. El sol aún no se había ido por completo. La vista desde mi carro era hermosa.

Generalmente uno no se mete en las peleas de pareja. Siempre me han dicho que eso es mala idea. Así es que no me metí. No pregunté nada. Trate de hacerme el desentendido, hacer como que nada pasaba. Miré para otro lado. Ya les mencione las nubes de colores que se podían ver por el oeste. Eso miré. Se veía hermoso. Lo otro era extraño y era mejor no meterse. En las peleas de dos, el tercero siempre sale mal.

Eso fue bastante raro para mí. Claro que en nada se compara con viajar al lado de un tiburón que agoniza. Estar cerca de cualquier ser viviente que agoniza es, por decir lo menos, duro.

Quienes viajaban en el carro azul no hicieron nada. Se corrieron al otro lado para dejarle espacio al moribundo escualo y a sus dos desastrados acompañantes. No los puedo juzgar. Supongo que yo, por atroz que parezca, habría hecho lo mismo. En estos tiempos casi todos nos hemos ido deshumanizando. Cuando lo vemos en la televisión siempre decimos lo que hubiéramos hecho, pero la verdad es que la gran mayoría no habríamos hecho nada. Ahora la policía busca al parcito. Quieren hacerle algunas preguntitas. Quieren conversar con ellos para saber como fue que pescaron al tiburón. Lo más probable es que quieran saber que anzuelos deben usar la próxima vez que salgan a pescar.

: : Un día personal

A veces uno se despierta con ganas de seguir durmiendo. Como si la noche se hubiera ido en vela. Horror. Cuando eso pasa es mala cosa, ya que la mayoría de las personas estamos obligados por contratos de trabajos, nupciales y quien sabe de cuanto otro tipo haya por ahí. En mi caso las obligaciones normales de un hombre casado de más de cuarenta. Así es, de más de cuarenta.

Ayer me desperté con esas ganas de seguir durmiendo. El despertador sonó, entonces lo apagué con decisión y me di vuelta para seguir en brazos de Morfeo, el dios de los sueños. Morfeo, uno de los hijos mayores de Hipnos y la señora Nix. Mil hijos tuvieron ese par. Hipnos sí que no podía quedarse durmiendo aunque quisiera. Alimentar a mil mocosos debe ser cosa sería, aunque uno tenga sueldo de dios griego. ¿Cuánto habrá ganado un dios griego?

Zeus se molestó con Morfeo por contarles secretos a los mortales a través de los sueños y lo mató. Ese sí que debe haber sido un funeral grandioso. La viuda junto a Hipnos y su esposa Nix detrás del féretro, que era llevado en andas por sus novecientos noventa y nueve hermanos y hermanas. Más atrás les seguían las novecientas noventa y nueve esposas y esposos de los hermanos y hermanas de Morfeo. Mucha gente en el entierro ese, y eso que no he contado a los sobrinos y sobrinas y sus respectivas parejas, en el caso de los mayores. Sin duda un gran funeral.

Volviendo al tema, el asunto es que apagué el despertador y seguí durmiendo. Claro que como todo en la vida, la cosa no fue tan fácil. Uno no puede llegar y decidir quedarse en casa. Ningún jefe en su sano juicio, si existe persona tal, aguantaría que uno no llegue al trabajo a la hora pactada en el contrato, si es que media documento tal. Las obligaciones son para cumplirlas. Uno debe ser responsable. Así que de ahí en adelante, la cosa con Morfeo no funcionó mucho. No pude volver a conciliar el sueño a pesar de que era lo que quería.

Me senté en la cama y pensé. Entonces recordé que de acuerdo con el dichoso contrato, junto con mis obligaciones también se hablaba de ciertos beneficios. Días personales y de enfermedad. Brillante, ¿porqué no utilizar uno de esos días especialmente ofrecidos para mí? Días especiales para recuperarme de mis dolencias o para realizar trámites importantes que solo pueden ser hecho en horas de trabajo. Recuperar el sueño atrasado que se había acumulado es sin duda un tipo de dolencia y tal acción claramente entra en la clasificación de asunto personal, ya que mi sueño solo se puede recuperar por mí. No puedo ir a un notario a redactar un documento entregando este trabajo a otra persona. Un poder simple que le dicen. No señor, mi sueño lo recupero solito.

Puse el despertador para que sonara poco antes de las nueve para así llamar a la oficina y dejarles saber que no contarían con mi presencia ya que debía efectuar asuntos personales que nadie más podía hacer por mí y para mejorar aún más la escusa, le agregué que además me sentía mal, ya que alguien en la oficina me había contagiado de algún tipo de resfrio, no necesariamente relacionado con los cerdos, pero resfrío al fin y al cabo. Entonces, tranquilo con la maquinación, fije el despertador y me dí vuelta para seguir durmiendo.

Claro que tanto pensar me había alejado el sueño. Morfeo se había retirado del edificio. En su lugar, me había dejado solo en mi cama, con una habitación a media luz y el control remoto en el velador. Mi señora seguía durmiendo plácidamente. Claro que al final se despertó, ya que como no podía dormir hice lo que se hace en esos casos, me di vuelta en la cama mil veces hasta que la desperté. Entonces, juntos esperamos que sonara el despertador para llamar y avisar que no iría a trabajar porque tenía asuntos personales que atender. Hoy vine a trabajar como si nada, y lo peor es que tengo más sueño que ayer.

: : La luna no está de fiesta

En distintas partes del país celebran las cuatro décadas desde que un hombre pisara por primera vez el suelo lunar. Gran cosa. Anoche estaba nublado así es que no pude ver la luna. Me hubiera gustado verla. Eso es siempre agradable, pero que le vamos a hacer, Anoche no fue.

El fin de semana estuvo bastante agradable. Caluroso pero agradable. Claro que ayer fuimos a la casa de unos amigos que queda más o menos lejos, allá nos topamos con una tormenta. El cielo se veía aterrador. El viento. Truenos en el horizonte y nosotros tomando Cuba Libres como si no hubiera mañana. Después de la tormenta, la noche quedó más fresca pero nublada. Así que no se pudo ver la luna.

Hace cuarenta años un gringo la piso por primera vez. La luna perdió su virginidad. Yo no soy anti gringo, pero dejándose de cuentos los gringos le han quitado la virginidad a un montón de cosas. En la luna no hay petróleo, para que ir a molestarla. Por ahí dicen que todo eso fue un cuento. Ojala así sea. La luna debe sentirse mal de que la hayan ido a deshonrar los gringos y que después ni una llamadita telefónica más. Houston, we have a problem.

Pobre de la luna, que anoche no se dejo ver. Posiblemente para ella esta fecha no sea ningún orgullo. Porque serlo, si ella era virgen y un gringo fue allá a pisarla. Que feo.

La luna deshonrada se oculto anoche detrás del velo de nubes, que coincidencia, como si fuera una mujer de medio oriente. Allá las mujeres caminan por las calles con sus rostros cubiertos por velos. Otra casualidad, allá también hay gringos. En verdad hay gringos por todos lados. Donde uno mire hay uno. A veces se disfrazan de turistas, otras veces no.

Hoy, como si fuera la gran cosa CNN se lo ha pasado mostrando historias relacionadas con el día en que el hombre deshonró a la luna. Cero respeto por este satélite maravilloso. Tanto es así que en su logotipo, el creativo Spielberg colocó a un niño pescando desde una media luna. Nadie más gringo que Spielberg y sus socios. El no respeta a la luna, y Armstrong tampoco. No la toman en cuenta con la seriedad que ella merece. La luna es una dama. Es verdad que solo sale de noche, pero la luna no sale de juerga. Por ahí dicen que el toro está enamorado de ella, otra casualidad, soy tauro.

Nefasto día para las estrellas y satélites. La luna, que debe ser como una madre para ellos ya nunca más fue la misma. En todo caso es difícil de entender que los gringos hayan hecho todos sus esfuerzos para ir a deshonrar a la luna para nunca más volver. Raro, bien raro. Más de algún sicólogo podría hacer algún estudio al respecto.

Lo que si está claro es que anoche la luna no quiso que la viera. No me quiso mostrar su rostro resplandeciente. Estaba nublado. Hoy también estará nublado a la noche. Esta mañana, antes de salir de la casa vi en la televisión que toda la semana va a estar nublado. Supongo que no habrá luna para nadie, Ni para los turistas. Pobres turistas, mala suerte para ellos. Pero ahora que lo pienso, en verdad me dan lo mismo los turistas.

: : La sicosis de los viernes

Con esto de la crisis económica, la empresa en donde trabajo no se ha querido quedar atrás y, si bien es cierto todas las semanas contratan gente nueva, cuando llegan los viernes siempre hacen desaparecer a uno o dos de los más o menos viejos. Tanto es así que cuando llega el viernes se puede sentir un ambiente raro en los pasillos y en la cocina. Algo así como lo que se siente en la sala de esperas de una Sala de Emergencias.

Es cosa sería ese efecto, y estoy seguro que todos lo hemos sentido mas de alguna vez en la vida. Tanto es así que cuando regresamos del almuerzo de los viernes (que por supuesto se alargo poco más de una hora), nos quedamos un grupo de colegas parados en la vereda al frente de la entrada principal del edificio. Siempre hacemos lo mismo. Como ya no se puede fumar dentro de los edificios, este es el momento en que los fumadores aprovechan de fumarse un par de cigarritos.

En eso estábamos cuando una compañera de trabajo entró al edificio. Iba caminando rápido y con cara de molesta. La salude y no me dio ni la hora. Siguió de largo sin decir una palabra. La brisa fresca del aire acondicionado nos llegó por unos segundos y la puerta eléctrica se cerró detrás de ella.

Hasta ahí no pasaba nada especial. Alguien comentó que podía ser que iba apurada después del almuerzo o que estaba con su visitante de todos los meses. Ustedes saben a qué me refiero.

Seguimos en lo nuestro, mirando a todos los que pasaban frente a nosotros y haciendo uno que otro comentario sobre la forma en que caminaban, como iban vestidos, si eran deformes, etc. Pequeñas trivialidades para después del almuerzo.

En eso la mujer que les mencionaba salió arrastrando un carrito en donde llevaba, lo que pensamos eran cosas personales. Me miró y juro que vi que iba llorando, por ahí me han dicho que no fue así pero que le vamos a hacer, le pone más sabor a la historia si iba llorando que si no. En todo caso, en ocasiones anteriores me he equivocado, y quién sabe si esta haya sido una de esas.

La cosa es que salió con su carrito detrás de ella y se fue hacia el estacionamiento de al lado del edificio. Hubo un silencio, no sabría si largo o corto, lo que si se es que fue un silencio. Tragamos saliva y casi al unísono dijimos “la echaron”.

Como si fuera poco, no alcanzaba a terminar esta escena cuando por el otro lado del escenario aparece la mejor amiga de ella quien venía caminando acompañada del mero mero, quien venía algo así como explicándole algo, al menos eso fue lo que imaginamos todos.

Ya con todos estos datos en la libreta, quedamos todos convencidos de que había uno menos en la oficina. Un escritorio más había quedado disponible. Un cesante más a las calles de la ciudad. Horror. De solo pensar que ni uno de nosotros está exento de esta nefasta posibilidad me sube un hielo por la espalda que me hace estremecer.

El asunto es que todas nuestras horrendas reflexiones no fueron ciertas. Nos habíamos equivocado medio a medio. A diferencia de otros viernes en la oficina, este viernes nadie había sido despedido, y todo había sido un extraño caso de situaciones desconectadas que al ser ligadas por un grupo que venía recién de almorzar, y muy creativos debo agregar, tomaron un giro equivocado. No pienso volver de nuevo a ese restaurant.

: : Que mañana más rara

Que mañana más rara. Me desperté a la misma hora de siempre y me encontré con que había una llamada perdida en mi celular. Alguien me llamo a las 2 de la mañana y ni lo sentí. Mejor. Estaba durmiendo plácidamente. Que rabia que a uno lo despierten a esa hora. Quien sabe quien sería. Sin embargo no me preocupó demasiado el asunto ese y me fui al baño. Me afeité, me di una ducha más o menos rápida y salí. Mi amada me había servido mi café. Ella es un encanto. No tiene porque levantarse temprano, sin embargo todas las mañanas lo hace y me prepara un café con unas tostadas. Perfecto.

Salí con tiempo a esperar el bus, así es que caminé sin apuros. En la parada había una señora mayor vestida todo de negro y con lentes de marco color oro. Nunca la había visto. Extrañamente, en mi paseo en el bus no vi a nadie de los que generalmente veo. No era feriado. Raro.

Ayer cuando venía de vuelta en el bus me quedé dormido. Dormí todo el viaje de vuelta a casa. Fue agradable, ya que ahora llego hasta la última parada del autobús. Una vez, cuando vivíamos en la otra casa me quedé dormido y fui a parar a no sé dónde. No fue para nada agradable despertarme y mirar a todos lados sin saber donde estaba.

Ya en el tren viajé sentado. El vagón venía prácticamente vacío. Repito que no es feriado y sigo sin entender donde se metieron todas las caras conocidas que viajan conmigo todas las mañanas. ¿Donde están metidas? Raro, muy raro.

Cuando me bajé del tren caminé como de costumbre. Tratando de hacerle el quite al sol de la mañana que pega con fuerza y no es agradable llegar a la oficina todo transpirado. Caminé por el costado de la corte. Por la sombrita. En la esquina había un bus de turismo, y al lado un montón de turistas brasileños tomándose fotos al lado de un teléfono público. ¿Qué puede tener de interesante tomarse una foto al lado de un teléfono público en Miami y que no es distinto a los teléfonos de ninguna parte del mundo? Lo entiendo si uno se toma una foto al lado de una de esas casetitas rojas que hay en Londres, o al lado del toro de Wall Street. Estos turistas brasileños son raros, igual que la llamada perdida que encontré en mi celular cuando desperté o que la ausencia de caras conocidas en mi viaje hacia el downtown. Todo raro.

Ya en la oficina, lo primero fue una llamada de Minaya, que de paso no quiere que mencione su nombre sino que prefiere que lo describa, cosa que no haré, para decirme que venía tarde. No sé si lo había mencionado, pero el jefe del área en la que trabajo se tomó unos días libres y me dejó al mando del buque. Parece que es cierto que cuando el gato sale los ratones hacen fiesta, ya que ayer la hora de almuerzo fue levemente más larga de lo habitual. Generalmente los viernes pasa eso, ya que salimos todos a almorzar fuera y generalmente nos desordenamos un resto, pero ayer no era viernes.

Hoy es viernes, y es un viernes raro. Es mi primer viernes en la casa nueva. Es el fin de mi primera semana tomando este nuevo bus, en que las caras conocidas se dan solo hasta el jueves y en un barrio nuevo donde llaman a las dos de la mañana y no dejan mensaje. El lunes regresará Joe a hacerse cargo nuevamente y me preguntará como estuvo todo. Dudo que le interese saber lo que me pasó esta rara mañana.

: : El premio de consuelo

Desde mi ventana puedo ver la bahía. También puedo ver la estrella roja de Macy’s y las azoteas de los edificios del centro de la ciudad cargadas de un toque melancólico.

A veces puedo ver un crucero darse la vuelta en la bahía. La vista es entretenida. Siento que me la he ganado. Una oficina con vista a la bahía es un premio de consuelo agradable. Por lo menos cuando me canso puedo alejar mí vista de los monitores y mirar hacia afuera. Hacia la bahía.

Desde la altura todo se ve pacifico. Sin embargo acá todos estamos que nos pegamos un tiro. Este trabajo es un poco como camina sobre una cuerda floja. Siempre estamos con esa sensación de que cualquier pequeña brisa nos tirará para abajo, Y ahí quedaremos reventados en la acera frente a la corte. Con suerte el día que caiga le reviento encima a un chupasangre.

Hoy no hay una sola nube en el cielo. Se ve precioso. Sin embargo hay veces en que se ve aterrador. Hace algún tiempo vino una tromba de viento que entró desde el balcón que da a la escalera de servicio y boto todo lo que había en el lobby del piso, mientras afuera llovía furiosamente. Como todo en la vida, hay días despejados y otros nublados. Desde mi ventana los puedo disfrutar todos. Claro que eso es cuando me canso de mirar los monitores. Mi premio de consuelo.

Me lo merezco. Es mi premio. Una vista a la bahía, con días nublados y otros no tanto.

El viaje para llegar a la oficina es otro cuento. También es un premio. Especialmente cuando lo comparo con la soledad de ir detrás de un volante, conduciendo un vehículo que se mueve a dos por hora. Lo que es yo, viajo en bus y luego tomo el tren. Una hora de ida y otra de vuelta. No está mal. Manejando sería el doble o tal vez más.

Eso si que no se si lo merezco o no. Puede que no. Puede ser que merezca un trabajo más cerca de casa. Una hora extra al lado de mi familia sería un buen premio. Al menos el paseo en bus y en tren a veces es entretenido. Con el tiempo que paso en el viaje este ya conozco de vista a un montón de personas. Nos saludamos con un movimiento de cabeza y una subida de cejas. A veces hasta utilizamos palabras. No muchas. Un simple “hola".

Pero volviendo a mi ventana con vista a la bahía, no les había dicho, pero de noche, cuando el sol se ha ido a enterrar en el horizonte, la vista cambia radicalmente. Se llena de luces y de color. Una belleza, especialmente si a uno le gustan las luces de la ciudad. La noche tiene algo especial. La ciudad de noche es especial. A veces me toca quedarme hasta tarde en la oficina. Mi premio de consuelo es ver los brillos de la ciudad reflejarse en la bahía desde mi ventana.

Creo que soy afortunado.

: : Lo magnifico brota de las sombras

Lo magnifico brota de las sombras
brota del alma de los muertos
la sabiduría del murmullo

De las sombras florece fuerte la luz
el yo que ha meditado
la soledad es la compañera del arte

En las sombras reposa tu sonrisa
esa que me robó el alma.




© 2008

: : Yoshitomo Nara: brillante por su simpleza

Solo en la última década, el arte japonés ha tenido una verdadera explosión de reconocimiento a nivel mundial, tanto así que en el mundo pop, Yoshitomo Nara es un verdadero artista de culto. Nacido en 1959 en Hirosaki, Nara fue criado en el herido Japón de post guerra. Su trabajo – que contempla pinturas, esculturas y dibujos – parece increíblemente simple: en los primeros planos suelen encontrarse niñas – supuestamente frágiles y con enormes cabezas –, o dulces perritos que en muchas ocasiones acompañadas de mensajes de rebeldía ante la sociedad actual como: “Cambia la historia”. Nara reflexiona en su obra sobre la infancia y un mundo lleno de contradicciones. El artista, combina en cada obra la inocencia y el conflicto.

Para el artista nipón, los niños representan un mundo marcado por la confusión y la ansiedad ante un futuro incierto. Tras la aparente inocencia y optimismo de sus figuras de grandes ojos de comic japonés se esconde el desencanto y la impotencia de su frágil y pequeña condición. “Solo dibujo aquello que conozco por experiencia” dijo Nara en una entrevista, “mi arte esta fuertemente influenciado por mi infancia”.

No es difícil entender el agrado que el artista logra entre sus seguidores; su estilo es intencionalmente plano y de líneas poco uniformes y gruesas. Tonos sepias ocultan el casi minimalista uso del color. Nara encanta porque sus trabajos son simples, pero profundamente complejos. Sus modelos le hablan a cada persona entregando mensajes distintos. Para algunos las pequeñas de Nara son frágiles representaciones, mientras que para otros, por el contrario, están llenos de malicia y sus miradas son acusadoras. “Seguramente mis fans entienden mucho mejor mi obra que yo”, comentó modestamente. Puede que así sea, y el arte de Nara haga “click” con los sentidos de las personas, permitiéndoles desarrollar una visión intuitiva, que va mas allá de la obra misma, entendiendo mensajes ocultos.

En cuanto a los estilos, existen dos tipos de artistas: aquellos como Picasso, quien tuvo variaciones en su estilo o aquellos como Giorgio Morandi, quien mantuvo la misma visión estilística durante toda su carrera – el problema aquí es mantener la misma intensidad a través de sus trabajos tan similares entre si –. De acuerdo con esto, podríamos decir que Yoshitomo Nara encaja perfectamente en esta segunda definición, ¿y porque no?, el mismo Nara ha dicho que no tiene otra alternativa al respecto, ya que “aunque trate de dibujar de otra manera, siempre vuelvo a lo mismo”. Hay quienes incluso han dicho que el trabajo de Nara sobre el lienzo tiene un dejo de “automatismo”.

Tal y como lo hacen los músicos de Punk Rock que le sirven de inspiración, el trabajo del artista viene de adentro, surge de sus invisibles sentimientos y emociones en un mundo en donde pareciera que nunca pasa nada. En algunos de los cuadro de Nara se pueden apreciar instrumentos filosos, peligrosos para que los tengan los niños, pero el artista ha dicho que estos no son instrumentos de agresión, “son pequeños casi como juguetes – dijo el artista –, ¿tu crees realmente que ellos puedan pelear con esos artefactos?, lo dudo ya que yo veo a los niños rodeados de personas mayores con armas aun mas grandes y peligrosas”. De hecho, las figuras en sus cuadros están mirando hacia arriba, hacia algo mas alto que ellos, miran a un mundo que es mucho mas aterrador y peligroso para ellos.

El mundo en que vivimos lamentablemente ha perdido su inocencia parece ser el mensaje que Nara quiere entregar a través de su arte pop. Un arte que debe ser apreciado con calma, ya que sin duda alguna, el espectador encontrará sus propias lecturas, pero cuando lo haga, tenga cuidado, ya que en esa búsqueda por entender el trabajo del artista puede terminar encontrándose a usted mismo.

: : La exquisita agonía de vivir en Manhattan

Vivir en Manhattan “tiene ese que se cho” indescriptible, algo que solo las personas que viven en ella pueden describir, una mística especial. Claro que vivir en la ciudad que nunca duerme tiene su precio, muy alto para algunos, algo así como una neurosis clínica, eso se debe principalmente a que la ciudad que no descansa tampoco permite que se descanse mucho en ella.

Es tan fuerte esta mística que hay personas que son capaces de desechar la idea de vivir en un espacio mas amplio, con mas comodidades, con mejor aire en Carroll Gardens, Riverdale o Staten Island por quedarse en sus humildes, pequeños y caros espacios en Manhattan. “Brooklyn es Brooklyn – comenta Marti, una joven paralegal que vive en la ciudad –, se que suena ridículo, pero no dejaría mi pequeño departamento en la calle 80”.

Sin duda los cinco boroughs tienen cada uno su particular encanto y todos forman parte de una gran ciudad como es Nueva York, pero Manhattan sigue siendo Manhattan.

No faltan quienes odian con todo su corazón andar en Metro, y darían lo que fuera por poder caminar al trabajo, o la comodidad de vivir en un departamento que esta encima de un Deli que opera las 24 horas del día, o tener 3 o 4 restaurantes en la misma cuadra y de paso una que otra boutique. Ni hablar de las atracciones que se pueden encontrar en Manhattan: el Lincoln Center, caminar por Central Park, visitar el Metropolitan Museum o el Museo de Arte Moderno o irse de un viaje al SoHo. El ex alcalde de Nueva York, Ed Koch comentó recientemente en una entrevista realizada por el New York Times que “seria feliz viviendo en cualquiera de los cinco boroughs, pero debo reconocer que Manhattan es lejos el lugar que prefiero para vivir, simplemente porque aquí uno tiene teatros, los museos, los cines y las instituciones culturales, además de los buenos restaurantes, todo en una escala mayor que en cualquier otro lugar”, y no deja de tener razón.

Ahora bien, no se puede dejar de lado el dejo de arribismo que produce vivir en una ciudad como Manhattan, en donde se puede ser vecino de un famoso como Lisa Minnelli, David Rockefeller o Steven Spielberg. “Hay que reconocer – comenta Donald, un joven músico neoyorkino –, nos llena de orgullo todo acerca de esta ciudad, sus edificios, sus instituciones, sus personas… todo ese glamour”.

Toda esta sicosis que produce vivir en la ciudad, hay quienes dicen que se debe principalmente a la ignorancia, ya que muchas personas desconocen barrios maravillosos que hay en Brooklyn, pero no dejan de reconocer que la mística que tienen Manhattan va mas allá de la razón.

: : El silencio (Poema inédito)

Te iras; yo también me habré ido.
La oscuridad no es más que el silencio de la luz.
Navegaste por el Aqueronte
Hasta llegar al lugar donde se unen las corrientes.
Nuestros muertos me miran desde un escondrijo
Lozanos con mi compañía al albor de las ceras.

Nos hemos alejado tanto que ya no escucho tu voz;
Ambos nos iremos algún día, y el silencio asaltara la morada.
Los muertos observaran con ojos tristes nuestra ausencia
Y lloraran en el vacio.
Las ceras se habrán extinguido por completo.

Te iras; yo también me habré ido.
La luz no entrara más por nuestra lumbrera.
La noche se hará eterna afín con el silencio.
Recordaras en la distancia la melodía de los violines
Y tus ojos se llenaran de lágrimas, las mismas que perdí en NY.

Las ceras se habrán extinguido por completo
El oxigena de la habitación se habrá ido para siempre.
En el silencio resplandecerán las tenebrosas sombras
Y el silencio.

© 2007

: : Todos somos responsables


La Ciudad Luz apagó sus luces en una expresión de preocupación por el estado del Planeta en momentos en que el mundo esperaba la divulgación del informe científico de mayor autoridad que se haya emitido sobre el tema. El informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático consideró de manera unánime que el calentamiento global es una amenaza existente y que se agrava día a día. Quienes escribieron el informe dicen que es la prueba más clara hasta ahora de que los seres humanos somos responsables del calentamiento global. El informe es el primero de cuatro documentos que presentará en el transcurso del año el IPCC, un grupo formado por expertos de las Naciones Unidas y de la Organización Meteorológica Mundial.

El lenguaje ha cambiado
La mayoría de los escépticos sobre el calentamiento global no niegan que el mundo se esté calentando cada vez más, pero dudan que se deba a actividades humanas.
En 2001, se dijo que era "probable" que la actividad humana estuviera detrás de las tendencias observadas en varias partes del planeta; "probable" en el léxico del IPCC quiere decir entre 66% y 90%. Ahora, el panel de científicos concluyó que hay certeza de que al menos 90% de las emisiones humanas de gases con efecto invernadero, y no las variaciones naturales, están calentando la superficie del planeta.

Temperatura en alza
El informe se basa en actividad científica perfectamente mantenida y revisada por otros científicos. El estudio alcanzó una conclusión por consenso, que para algunos expertos es muy conservador, principalmente debido a que los científicos, por naturaleza, son escépticos. Aun así, ellos han coincidido en un alza ''probable'' de las temperaturas mundiales medias de +1.8 grados centígrados a +4 grados centígrados de aquí a finales del siglo XXI.
En México, por ejemplo, los aumentos de temperatura pueden andar en un rango de entre 2º y 4º C dependiendo de la región del país.

Los efectos por venir
El IPCC afirma que en los siglos venideros veremos grandes cambios en el sistema climático de la Tierra. Entre los que se pueden destacar: olas de calor, como la que afectó al sur de Europa durante el verano del 2003; Las tormentas tropicales y los huracanes serán más fuertes, con mayores precipitaciones y un incremento en las inundaciones en las costas; Los niveles del mar se elevarán significativamente, incluso si las emisiones de CO2 se estabilizan. Este incremento podría ser de 28 cm. más de los niveles actuales, pero podrían llegar hasta los 43 cm. El calentamiento global ha modificado los paisajes en diversas zonas naturales de América Latina, como los glaciares y los manglares, además de incrementar el número de especies en peligro de extinción. En nuestro continente se proyectan en general aumentos de temperatura un poco más moderados en algunas regiones respecto al nivel global, pero se proyectan también cambios drásticos en la parte del ciclo hidrológico. Hay regiones, en las cuales aumentará la precipitación de lluvias.

No hay tiempo que perder
Las primeras proyecciones que se hicieron hace más de 20 años sobre cambio climático, se han venido cumpliendo. Si bien es cierto que no se puede concluir una causa exacta, no hay duda que, para este período, el clima ha cambiando más rápido que lo que predijera el mismo IPCC. Sin embargo, el documento: "Cambio climático: La Evidencia Científica", ofrecerá "evidencia abrumadora" de que los gases contaminantes derivados de la actividad humana juegan un papel fundamental en el calentamiento global. Las temperaturas, dice, podrían aumentar hasta 4,5º. El informe completo de ciencia del clima será distribuido posteriormente este año, así como otros capítulos del IPCC que le darán una mirada al probable impacto del cambio climático, opciones para adaptarse a aquellos impactos, y posibles rutas para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero. Los países más pobres, que están peor preparados para enfrentar cambios rápidos, serán los que sufrirán las peores consecuencias. Se predice la extinción de animales y plantas, ya que los hábitats cambiarán tan rápido que muchas especies no se podrán adaptar a tiempo. La comunidad internacional, a través del Protocolo de Kioto, compromete a los países industrializados a cumplir metas específicas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque muchos países ya han tomado medidas para reducir sus emisiones, se cree que las metas de Kioto no son más que una fracción de las reducciones necesarias para frenar de forma significativa el calentamiento global. Los gobiernos solos no pueden corregir este problema. Es necesario que las personas también se involucren en la búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan a nuestro planeta. Hay quienes dicen que los cambios actuales no son tan extraordinarios y señalan que en otros momentos de la historia de la Tierra, cuando los seres humanos todavía no existían, ocurrieron cambios rápidos similares. Sin embargo, hay un consenso científico creciente de que, incluso más allá de la variabilidad natural del clima, algo extraordinario está pasando y la culpa la tenemos los seres humanos. No hay duda de que el planeta se seguirá calentando y esa tendencia seguirá por muchos años aún cuando empecemos a tomar acciones. Lo que se espera con este documento es crear conciencia de lo que esta sucediendo con nuestro planeta. Si gobiernos y personas trabajan unidas, se puede hacer que los cambios en el clima en general sean menos intensos.